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Si el ciclismo es la clave, ¿qué nos revela?

April 3, 2016, giving this talk in Santiago, Chile at the 5th Forum Mundial de Bicicleta

April 3, 2016, giving this talk in Santiago, Chile at the 5th Forum Mundial de Bicicleta

Nos hemos reunido en nuestro entusiasmo compartido para el ciclismo. En uno u otro momento de nuestras vidas, cada uno de nosotros llegó a identificar el ciclismo como la clave para el cambio social. O llegamos a la conclusión de que era la clave para desenmarañar la pesadilla de tráfico peligroso que atormenta a la mayoría de las ciudades del mundo, o para recuperar un espacio público más agradable de la dominación de los automóviles privados. O conectamos al ciclismo a nuestro rechazo de participar en las guerras del petróleo o la montaña de deuda asociada con la dependencia al automóvil y el petróleo; o un rechazo a la contaminación masiva por combustibles fósiles que está causando estragos en el clima del mundo.

En un primer nivel, la mayoría de nosotros aprendió a montar bicicleta cuando éramos niños, y pronto descubrió que el andar en bicicleta duba acceso cercanas calles y barrios, y finalmente ciudades enteras que podíamos alcanzar al andar en nuestras bicis. La movilidad personal: la libertad de moverse de forma independiente a través del espacio es un placer embriagante y es un derecho de todos los seres humanos, o debería serlo.

Esta libertad de la movilidad ha sido completamente colonizada por los ingenieros de la mercado tecnia de la industria automotriz durante más de cien años. La bicicleta perdió el argumento a principios del siglo veinte, un argumento que el ciclismo en sí había comenzado en el siglo 19 con demandas de buenos caminos cubiertos de asfalto. En la medida que los automóviles llegaron a dominar el transporte personal, desplazando la movilidad a pie, en bicicleta y en los tranvías, y con la ampliación y reorganización de las calles para acomodar velocidades más rápidas y más aparcamiento, el ciclismo fue redefinido como el primer vehículo de un niño en su camino a un maduro abrazo del coche en la edad adulta. La mayoría de la gente en todo el planeta estaba convencido de esto, o al menos lo estaban hasta hace una generación.

A partir de 1992 en San Francisco, la masa crítica surgió como una mensual “coincidencia organizada” en que primero decenas, luego centenares y finalmente miles de ciclistas salieron a las calles para “andar juntos de regreso a casa.” Mientras que se ve como inevitable y natural que los automóviles atasquen a diario a nuestras calles en interminables nudos de tráfico, como parte inextricable del “clima” de la ciudad, a las masas densas de ciclistas se les define como anómalas, algún tipo de extraña aberración antinatural o una inesperada aparición de creatividad rebelde. Aunque siempre decimos: “No estamos bloqueando el tráfico, ¡SOMOS TRÁFICO!”, la mayoría de los participantes, los transeúntes y los automovilistas entendieron que esto era algo más que mero tráfico. Me gusta decir que fue una Celebración Desafiante. Descubrimos que por andar en bicicleta juntos en una toma festiva de las calles estábamos abriendo grietas en el espacio público cerrado de las calles de la ciudad, reclamando nuestras arterias de las décadas de encierro a causa de la dominación del motor y su éxito en marginar otras opciones de transporte. También hemos abierto un  espacio autónomo, libre de comercio, donde reunirse en conversación y actividad común es una experiencia natural que no requiere de permisos, licencias, o la compra de productos.

With Andreas Rohl (left) and Rodrigo Diaz (right)

With Andreas Rohl (left) and Rodrigo Diaz (right), with moderator Sergio Corrales (far right)

Desde ese auspicioso giro hace una generación, el ciclismo ha regresado a las ciudades del mundo en una manera que nadie podría haber predicho. Acogió el entusiasmo de una amplia franja de la población; existen literalmente cientos de miles de personas andando cada día en bicicleta en vez de conduciendo autos. Este es un increíble resultado de una decisión colectiva para cambiar la vida que lentamente hizo cúmulo en un lugar pequeño, luego se extendió a otros lugares, y eventualmente condujo a millones de personas en cientos de ciudades del mundo a cambiar su comportamiento cotidiano.

Bike pile at outdoor concert, April 4.

Bike pile at outdoor concert, April 4.

Quiero subrayar el verbo activo aquí, montar en bicicleta. No estoy hablando del dispositivo, aunque es indiscutible que no se puede participar en el ciclismo sin una bicicleta. Pero el dispositivo físico no es la clave, es el comportamiento lo que es la clave. Es la decisión compartida para adoptar este comportamiento lo que es la clave hacia cambios más profundos. Pero vayamos admitiendo a la vez que las transformaciones que se abren al andar en bicicleta a menudo se quedan cortas y con demasiada frecuencia son cooptadas hacia canales muy estrechos que aseguran que el ciclismo no conduce a un cambio real en la sociedad circundante.

En mi ciudad de San Francisco y cada vez más en otras ciudades de Estados Unidos, defensores de la bicicleta han aceptado el apoyo político de desarrolladores inmobiliarios que ven mayores beneficios en la construcción de viviendas para los trabajadores más jóvenes que rechazan la cultura del coche. (Con ello dan alivio a los desarrolladores de tener que gastar dinero en construir garajes caros para automóviles). Defensores de la bicicleta en San Francisco, Nueva York, Memphis, Tennessee, y otras ciudades han hecho la vista gorda ante el consiguiente desplazamiento de las comunidades de clase trabajadora y personas pertenecientes a grupos discriminados causado por los grandes desarrollos inmobiliarios, siempre y cuando incluyeran nueva infraestructura para bicicletas. Lamentablemente muchos de los defensores del ciclismo más serios y bien intencionados tienen visión de túnel, viendo sólo el soporte para el ciclismo como el problema. Esto produce una extraña “carrera de armamentos” para la financiación y atención al ciclismo urbano a expensas de otras cuestiones, y no reconoce la forma en que el ciclismo ha sido cooptado por los intereses adinerados para reforzar su propio poder y dinero.

En mi opinión, el ciclismo es sólo una actividad interesante que vale la pena promover si conduce a cambios mayores que la mera obtención de más gente en bicicletas. Después de todo, hay ciudades en el mundo como Copenhague y Amsterdam, donde casi la mitad de la población utiliza regularmente las bicicletas como transporte, y estas tampoco han logrado ser ciudades utópicas que hayan escapado de las realidades más oscuras que enfrentan las personas en todo el mundo. Es estupendo tener menos coches y muchos más ciclistas, pero no si la sociedad por la cual se andaen bicicleta está todavía basada en la misma lógica que hizo parecer normales a los autos durante tanto tiempo. Los problemas a los que nos enfrentamos son muy superiores a qué tipo de vehículo utilizamos para desplazarnos de un lugar a otro, aun cuando esa elección sea UNA decisión importante entre las docenas de otras a las que nos enfrentamos como individuos.

El ciclismo falla en su potencial como la clave para desbloquear el cambio político y social crucial y urgente si se permite ser sólo sobre montar en bicicleta. No me importan los desviadores o las pastillas de freno o de qué color o marca es tu bicicleta, si te gustan las carreras de bicis, bicicletas de montaña o bicicletas plegables. No es interesante. Estas son las obsesiones aceptables y fáciles de una sociedad de consumo. Tu capacidad para actuar en el mundo se canaliza hacia decidir cómo gastar el dinero: Compra los productos buenos, no compre los malos, y con eso estás haciendo tu parte. Esto es erróneo. Al aceptar la lógica de una sociedad de consumo, en la cual tu agencia política está limitada a las opciones de lo que puedes comprar, pierdes la capacidad de cambiar nuestra forma de vivir, de cambiar qué tipo de mundo forjamos juntos cada día con nuestro trabajo, nuestra actividad.

BiciPatrimoniale, on the Bicipaseo Inmigrante ride, April 1, 2016

BiciPatrimoniale, on the Bicipaseo Inmigrante ride, April 1, 2016

Andar en bicicleta, afortunadamente, puede ser mucho más que simplemente comprar el último engranaje. Y puede ser mucho más que lograr pintar unas rayas sobre una acelerada avenida, o incluso nuevas autopistas de bicicleta que recorran un país como algunos lugares están planeando ahora. Porque aunque todos nos levantáramos mañana alrededor del planeta y anduviéramos en bicicleta en lugar de ir en coches, sería un buen paso en la dirección correcta, pero todavía estaríamos yendo en bicicleta a trabajos que producen al mundo en que vivimos ahora. Todavía estaríamos yendo a los bancos, agencias de publicidad, y oficinas inmobiliarias para comprar y vender las casas de la gente, manipular monedas, promulgar propaganda para los políticos y los productos.Enormes presupuestos militares seguirían dedicados a controlar poblaciones y territorios y a hacer la guerra; las fronteras seguirían bloqueando la libre circulación de personas, mientras que se permitiría que la pasta de dientes, los zapatos tenis, trigo y madera atravesaran la tierra, quemando combustibles fósiles en el camino.

No podemos comprar nuestro camino hacia un mundo sensible. Tenemos que construirlo y tenemos que hacerlo juntos. Cuando elegimos movernos por las ciudades en bicicleta es claramente una mejor opción que usar el automóvil la mayoría del tiempo, para nosotros como individuos y para la sociedad en que vivimos. Andar en bicicleta es hacer, es un acto de producir movimiento y como tal es un elemento clave de rediseñar la vida. Pero políticamente y filosóficamente tenemos para conectar la actividad de andar en bicicleta con la actividad de reinventar la vida. Si aprendemos a movernos de manera diferente al andar en bici, también debemos aprender a utilizar el agua de manera diferente, producir y distribuir alimentos de manera diferente, construir y compartir una vivienda adecuada y segura para todos los habitantes de la tierra de manera diferente. Tenemos que conectar el sentido rebelde de la bicicletaa planes para asegurar que la libre comunicación y el libre transporte sean inviolables derechos humanos junto con los alimentos, el agua y el hogar.

Andar en bicicleta es la clave para abrir una conversación más complicada acerca de cómo la vida podría ser diferente. Andar en nuestras bicis es tan simple y tan placentero. Ese placer compartido y familiar es un gran lugar para comenzar a pensar críticamente sobre las decisiones que tomamos más allá de simplemente cómo movernos. Andar en bicicleta, en el mejor de los casos, debería motivarnos para cambiar no sólo cómo llegar desde un punto A hasta un punto B, pero lo que hacemos en el punto A y lo que hacemos en el punto B. Nos debería ayudar a preguntar ¿por qué hacemos esas cosas?, ¿quién decide qué vale la pena hacer?, ¿cómo podríamos tomar juntos esas decisiones?, es decir, ¿qué es la democrácia hoy en día?, y ¿quién se beneficia de las decisiones que tomamos? Andar en bicicleta puede desbloquear preguntas mucho más interesantes con respuestas mucho más interesante de lo que podríamos pensar en un primer momento. Felicitaciones a los organizadores que dedicaron tanto tiempo y energía para unirnos. Honremos su esfuerzo mediante nuestro entusiasmo por el ciclismo para desbloquear un movimiento social digno de nuestro tiempo, uno acorde con los enormes desafíos que enfrenta la humanidad y el planeta. ¡Para una política sin respuestas fáciles!

Roberto Martinez, the remarkable Mexican artist and cyclist getting a little help on the Bicipaseo...

Roberto Martinez, the remarkable Mexican artist and cyclist getting a little help on the Bicipaseo…

 

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One Response to “Si el ciclismo es la clave, ¿qué nos revela?”

  1. 1
    Ángel Armando López Ramírez:

    Excelente discurso, saludos desde Maracaibo, Venezuela.

    Siempre leo análisis y opiniones acerca del ciclismo urbano, la movilidad y la humanización de las ciudades y la manera como acá haz tocado el tema es el consenso de integralidad necesario, no logramos en cambio si en esencia el individuo no cambia, movernos en bicicleta o carro puede ser tan igual si reproducimos de manera inconsciente los hábitos que nos deterioran como individuo (hombre) parte de un todo (planeta).

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